La organización no gubernamental Greenpeace México encendió las alertas sobre la calidad del agua en Yucatán tras presentar un reciente estudio que reporta contaminación en pozos y cenotes de siete localidades, en zonas relacionadas con la actividad porcícola.

La investigación analizó 17 sitios de muestreo y detectó indicadores de contaminación fecal y química. Además, dos muestras, tomadas en Motul y Chocholá, registraron concentraciones de nitratos superiores a la referencia de 50 miligramos por litro para agua potable establecida por la Organización Mundial de la Salud.

Los resultados ponen sobre la mesa los posibles riesgos para las comunidades que dependen del acuífero para abastecerse de agua y desarrollar sus actividades cotidianas. Aunque el estudio señala problemas de contaminación, sus resultados no permiten atribuir cada hallazgo a una granja específica ni establecer que toda la región presente las mismas condiciones.

El tema también expone la tensión entre los beneficios económicos de la producción porcícola, que genera empleos e ingresos, y las denuncias de habitantes por olores y posibles afectaciones ambientales.

En octubre, autoridades federales informaron sobre inspecciones, sanciones y medidas de reparación relacionadas con instalaciones del sector, por lo que la vigilancia ambiental y el seguimiento de la calidad del agua siguen siendo fundamentales para esclarecer el alcance del problema.