Este domingo 4 de octubre concluyó el período de vigilancia epidemiológica establecido por los Servicios de Salud de Yucatán para las personas que tuvieron contacto con el lago artificial ubicado en el complejo Cabo Norte, junto a Plaza La Isla, donde fue detectada la presencia de Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”.
El seguimiento sanitario comenzó después de confirmarse la muerte de un hombre de 34 años, quien desarrolló meningoencefalitis amebiana primaria tras realizar actividades en el cuerpo de agua. Inicialmente, la empresa proporcionó a las autoridades un registro de 361 personas que ingresaron al lago entre el 4 de agosto y el 4 de septiembre. De ellas, 181 concluyeron el primer periodo de observación y posteriormente 180 permanecieron bajo vigilancia; para el 21 de septiembre, la cifra se había reducido a 148 personas, más del 80 por ciento menores de edad.
Es importante precisar que las 361 personas no fueron consideradas casos de contagio, sino personas potencialmente expuestas al microorganismo. Hasta los últimos reportes disponibles, solamente se había confirmado un caso de infección, correspondiente al instructor de 34 años que falleció el 8 de septiembre. La Naegleria fowleri tampoco se transmite de persona a persona ni por beber agua; la infección ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz.
El caso, sin embargo, dejó otra interrogante: cuántas personas pudieron haber ingresado al lago y no fueron incluidas en el primer registro proporcionado por la empresa. Durante la emergencia sanitaria se pidió a quienes hubieran tenido contacto con el agua y no estuvieran registrados que se acercaran a las autoridades de salud.
Mientras concluye esta etapa de vigilancia, el lago no ha sido reabierto. De hecho, un día antes de terminar el plazo, los Servicios de Salud de Yucatán informaron que sostuvieron una reunión con representantes de Fornelos Wake, Cabo Norte, Grupo GICSA y Plaza La Isla para definir responsabilidades y coordinar los trabajos de saneamiento del cuerpo de agua.
La autoridad sanitaria señaló que el lago requiere un manejo técnico especializado y que se trabaja en un plan de saneamiento. Paralelamente, Yucatán comenzó a impulsar una Comisión Estatal de Agua Segura y una propuesta para establecer reglas específicas para los lagos artificiales destinados a actividades recreativas.
Así, el 4 de octubre marca el cierre del periodo de vigilancia epidemiológica previsto para quienes estuvieron expuestos, pero no significa la reapertura del lago de Plaza La Isla. El sitio permanece suspendido mientras se determina qué medidas de saneamiento deberán aplicarse y bajo qué condiciones podría volver a operar.