El seguimiento epidemiológico continúa entre las personas que tuvieron contacto con el lago artificial de Plaza La Isla, en Mérida, donde fue detectada la presencia de Naegleria fowleri, conocida como la “ameba come cerebros”.
La vigilancia comenzó con 361 personas identificadas como expuestas tras ingresar al cuerpo de agua durante el periodo establecido por las autoridades. Conforme fueron cumpliendo los periodos de seguimiento sin presentar síntomas, el número se fue reduciendo.

Para el 19 de septiembre, 181 personas ya habían concluido el primer ciclo de vigilancia, por lo que 180 permanecían bajo monitoreo.
Dos días después, al corte del 21 de septiembre, la cifra volvió a disminuir y quedó en 148 personas bajo vigilancia epidemiológica. Las autoridades señalaron que más del 80 por ciento son menores de edad y que el seguimiento continuará hasta el 4 de octubre.

Hasta este momento, no se ha confirmado otro caso de infección por Naegleria fowleri relacionado con el lago. El único caso confirmado corresponde a Carlos, un hombre de 34 años que realizaba actividades como instructor en el lugar y que falleció el pasado 8 de septiembre. Posteriormente, las autoridades confirmaron la infección por la ameba.
Durante el fin de semana también surgieron reportes de personas que aseguran haber ingresado al lago y cuyos nombres no aparecerían en el listado entregado por la empresa Fornelos a la Secretaría de Salud. Por ello, el Gobierno de Yucatán habilitó un número telefónico y un correo electrónico para recibir reportes de quienes hayan estado en el sitio durante el periodo de exposición.

En paralelo, las autoridades precisaron que la sanción impuesta a la empresa responsable del lago es de 18 mil UMAs, y no de 15 mil como se había informado inicialmente. La multa equivale a aproximadamente 2.1 millones de pesos.
El documento oficial de la sanción fue entregado el 18 de septiembre y contempla, además de la multa, acciones relacionadas con el saneamiento del lago y la presentación de nuevos estudios de laboratorio.

El cuerpo de agua continúa cerrado al público y no existe por ahora una fecha de reapertura. La empresa deberá acreditar que el lago cumple con las condiciones sanitarias correspondientes antes de que pueda reanudar sus actividades.