Ante la confirmación de la presencia de Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”, en el lago artificial de Plaza La Isla, en Mérida, la doctora Liliana Villanueva Lizama consideró necesario retirar completamente el agua del sitio y realizar una limpieza y desinfección de la superficie.

La especialista trabaja en el Laboratorio de Parasitología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), donde aparece como profesora-investigadora asociada. El laboratorio desarrolla investigaciones relacionadas con enfermedades infecciosas, parásitos y desarrollo de vacunas.

La especialista señaló que el lago debería ser drenado completamente, para posteriormente realizar una limpieza profunda de la superficie y aplicar un proceso de desinfección, incluido el uso de cloro.

Después de realizar estas labores, sería necesario volver a tomar muestras y analizar el área, con el objetivo de comprobar que las condiciones sean adecuadas antes de considerar nuevamente su utilización.

La recomendación cobra relevancia debido a que se trata de un cuerpo de agua artificial en el que fue identificada la presencia de esta ameba, después del caso de meningoencefalitis amebiana primaria registrado en Yucatán.

La también egresada del posgrado en Ciencias de la Salud, explicó que la detección en un sitio específico no significa que todas las piscinas, lagos artificiales o cenotes representen automáticamente un riesgo.

El mantenimiento y la correcta desinfección del agua son factores fundamentales.

La Naegleria fowleri se desarrolla principalmente en agua dulce cálida y las altas temperaturas pueden favorecer las condiciones para su crecimiento.

Otro dato importante explicado por la especialista es que la infección no se produce simplemente por beber agua contaminada. El mecanismo conocido de infección ocurre cuando el agua que contiene la ameba entra por la nariz, desde donde el microorganismo puede llegar al cerebro.

Por ello, las medidas de mantenimiento, desinfección y vigilancia de los cuerpos de agua son fundamentales, particularmente durante periodos de temperaturas elevadas.

El caso de Plaza La Isla vuelve a poner bajo la lupa las condiciones sanitarias de los cuerpos de agua artificiales y plantea una pregunta que ahora deberán responder las autoridades: ¿cuándo podrá volver a utilizarse el lago y qué medidas deberán cumplirse para garantizar que sea seguro?