Después del incidente ocurrido en la colonia Bojórquez, Don Jacinto tomó la decisión de entregar voluntariamente sus perros a las autoridades, con el propósito de evitar nuevos conflictos o situaciones de riesgo con vecinos de la zona.
Entre ellos estaba “Oso”, un perro que, de acuerdo con el relato de Don Jacinto, lo acompañó desde cachorro durante casi dos décadas.
Con lágrimas en los ojos y visiblemente afectado, el hombre se despidió de su fiel compañero mientras entregaba a sus mascotas.
La escena refleja la otra cara de una situación que ha generado preocupación entre vecinos: detrás de las decisiones de las autoridades también existen historias de personas que deben separarse de animales que han formado parte de sus vidas durante años.
Don Jacinto señaló que su decisión busca evitar que vuelva a presentarse un incidente que pueda poner en riesgo a otras personas.