El director técnico de Egipto, Hossam Hassan, llamó la atención al cruzar los brazos frente al árbitro tras el gol de Enzo Fernández que decretó el 3-2 y la eliminación de su selección en los octavos de final del Mundial 2026.

Este gesto no es una protesta cualquiera. Se trata de una señal oficial aprobada por la FIFA en 2023 para denunciar presuntos actos de racismo durante un partido.

Al realizar la señal con los brazos cruzados sobre el pecho, jugadores, entrenadores u oficiales pueden solicitar al árbitro que active el protocolo antirracismo de la FIFA, el cual contempla investigar el incidente y, de ser necesario, aplicar medidas que pueden incluir advertencias, suspensión temporal o incluso la cancelación del encuentro.

La señal comenzó a utilizarse de manera oficial durante el Mundial Femenino Sub-20 de 2024 y ya ha aparecido en otros encuentros internacionales, como el partido entre Benfica y Real Madrid, donde fue utilizada tras una denuncia por un presunto insulto racista contra Vinícius Júnior.

Hasta el momento, la FIFA no ha informado oficialmente si el gesto de Hossam Hassan derivó en una investigación o si existió un reporte formal sobre un presunto acto de racismo durante el partido entre Egipto y Argentina.