Hace casi diez años que mi mamá partió, pero entre las cosas que dejó encontré uno de sus tesoros más valiosos: una colección de recortes del #Mundial de México 86.
Entre ellos apareció un boleto original de los cuartos de final entre Brasil y Francia en el Estadio Jalisco. Lo guardó durante décadas, como quien sabe que la historia merece conservarse.
Hoy, mientras #México está a unas horas de enfrentar a Inglaterra con la ilusión de volver a instalarse entre los ocho mejores del mundo, ese boleto cobra un significado especial.
Pienso en ella. En la emoción con la que seguramente siguió aquel Mundial de 1986. Y me gusta creer que, donde esté, también estará alentando a la Selección Mexicana.
Ojalá esta noche escribamos una nueva página para el fútbol mexicano. Porque la historia no solo está en los libros o en los estadios; también vive en los recuerdos que nos dejan quienes más amamos.