Entre flores, recuerdos y lágrimas, decenas de familias acudieron este Día del Padre a los cementerios para visitar a quienes ya no están físicamente, pero siguen viviendo en sus corazones.

Algunos llevaron música, otros rezaron en silencio, limpiaron lápidas o simplemente se sentaron unos minutos para recordar anécdotas y momentos compartidos.

Porque el amor de un padre trasciende el tiempo y la distancia. Hoy, muchos celebran con un abrazo, mientras otros lo hacen con una oración y un recuerdo que jamás se apagará.