El pasado 23 de marzo que inició oficialmente la cuarentena en Yucatán muchos negocios se vieron afectados severamente a cerrar sus puertas.

Pero este no era el caso del Call Center Services, mejor conocido como CCS. Al ser un outsourcing para Telcel con campañas de venta y atención a clientes de usuarios de la compañía antes mencionada las puertas de la empresa seguían abiertas.

En varias ocasiones la Secretaría de Salud de Yucatán acudió al edificio Oasis en Paseo de Montejo y en reiteradas ocasiones le pidieron al gerente del call center cerrar el edificio, sin embargo, Adrián Espinoza, gerente general de CCS justificó que la empresa se encuentra dentro de los servicios esenciales a operar ante la categoría de Servicios de Telecomunicaciones.

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En junio del presente año se presentó el primer caso positivo de COVID-19 en el edificio, por lo cual el gerente mandó a realizar la sanitización de los espacios de trabajo.

CCS desinfecta y sanitiza sus áreas.

A raíz de eso, CCS tomó cartas en el asunto y estableció personal calificado para tomar la temperatura en la entrada del edificio, brindar gel antibacterial y dar rondines para que el personal tenga su cubre boca y careta puestas de la forma indicada.

Adicionalmente los estragos de la cuarentena afectaron el call center, que en los primeros meses estuvieron manteniendo los sueldos intactos, sin embargo, hasta este momento es que la empresa declaró a sus trabajadores un descuento del 10% de su sueldo sobre la nómina.

Los trabajadores no se quedaron con los brazos cruzados y a través de sus redes sociales expresaron su inconformidad.

El gerente del call center no ha brindado alguna declaración ante la inconformidad de sus trabajadores.