Jeffrey McCall creció en un hogar donde el amor escaseaba. La baja autoestima que poseía le abrieron las puertas a la duda en cuanto a su identidad sexual, negando el sexo con el que había nacido. «Venían pensamientos a mi mente diciéndome que había nacido en el cuerpo equivocado», recuerda McCall.

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Sumergido en los vicios de drogas, McCall quien era transexual buscó ayuda en una maestra cristiana. Su testimonio de cómo fue dejo el lesbianismo y de cómo pudo consolidar una familia firme, impactó la vida de McCall. “En ella encontré el amor, vi en su rostro plena felicidad, era Dios en su vida”, comenta él.

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A pesar de sus constantes luchas contra el suicidio y la depresión, McCall entendió que necesitaba un cambio en su vida. No fue hasta una noche, encerrado en su cuarto, cuando McCall siente por primera vez la voz del Espíritu Santo que lo llamaba. “Estaba quebrantado, preguntándole a Dios si alguna vez viviría para Él”, menciona McCall.

Aquella experiencia sobrenatural cambió la vida de McCall. Aquel corazón inseguro y sumergido en placeres vanos, ya no estaban más. “Mis pecados fueron perdonados, el Espíritu Santo empezó a hablarme diariamente, experimenté la felicidad. Encontré la paz y hoy puedo dar testimonio de que Cristo cambia”. Concluye McCall.

Actualmente, McCall es fundador del movimiento Freedom March (MARCHA DE LA LIBERTAD), que reúne a personas que han dejado el homosexualismo por la paz de Cristo y marchan en distintas ciudades para decirle a las personas LGTB en Cristo hay esperanza para cambiar.

«Dicen que el homosexual no puede cambiar, yo le digo que sí puede», son las palabras de Jeffrey McCall, un extransexual que fue libre al encontrar el perfecto amor de Dios.